PASAJES DE BARCELONA (I)
Me quedo solo en Barcelona. Es sábado por la tarde y me apetece salir por ahí a dar una vuelta. A ver libros. Empiezo por la FNAC, en L'Ila, cerca de casa. Reviso, por encima, las estanterías de novedades y nada de lo que veo termina de convencerme. Al lado, donde las ediciones de bolsillo, me ocurre igual. Dudo si coger alguno de los ensayos de Borges y abrirlo. Conforta ponerse a hojear a Borges. Te hace sentirte bien. Tú: el croissant. Tú: la catedral del mar. Yo: Borges. ¡Buen chico!.
De camino a La Central -otra librería que hay en la calle Mallorca- entro al Corte Inglés. Aún no son las cinco y está casi vacío. Extraña verlos así a los grandes almacenes: con las vendedoras desconcertadas, sin saber muy bien si en esas circunstancias les merece la pena ponerse a hablar entre ellas o, mejor, optan por quedarse calladas mirando a las musarañas, recordando... . Los libros son poco más o menos los mismos que había en la Fnac. Les echo un vistazo a algunos de entre los que no había abierto allí y leo sus comienzos. No me gustan, me parecen malos. No tienen nada que ver conmigo: ni lo que cuentan ni tampoco los modos que emplea su autor para decirlo.
Ya estoy en La Central, y en La Central, en cambio, hay bastante gente. Gente con pinta de leer mucho: perillas, piercings diminutos, un amplio surtido de gafas de colorines, zapatos camper... pisan un suelo de madera que cruje a cada rato. El sitio es así. Está bien.
Aparece por la puerta, Azúa, con un bolso colgado en bandolera. Me entran ganas de saludarle, decirle: "¡qué hay Félix!, soy amigo de tu amigo Lansky, leo tus artículos en la red y me gustan bastante", pero como el tío no va a saber quién es Lansky y a lo mejor el tal Lansky, ¡vaya, el que yo conozco! ni siquiera existe, me callo. Sopeso, luego, la posibilidad de hacerme el interesante y hablarle al escritor de un libro de él que tengo por casa: "Un encuentro en Jena", o algo parecido, del que no debe acordarse ni dios. Pero lo cierto es que el libro no pude acabármelo y desecho también, por una cuestión de honestidad, la historia esta de Jena como excusa para romper el hielo y tratar de que ambos entablemos conversación. Retorno a la calle ligeramente contrariado conmigo mismo. ¡Tampoco iba a arruinarme la vida que al interfecto no le cuadrara hablar con un extraño esa tarde y me pegara un corte!. A nadie nos gusta que nos aborden de improviso y nos larguen un rollo: la que se dedica a eso suele ser gente con la autoestima un poco baja que, al final, lo que quiere es que le pidas perdón.
Afuera, al lado de la librería, hay un bar. Es sábado y entro a tomarme un whisky. No es de garrafa y el precio que pago por él me parece justo.
Tras dejar el bar, encamino mis pasos hacia una librería de segunda mano que hay en una bocacalle al inicio de Via Augusta. Al final del Paseo de Gracia, justo antes de que el bulevar comience a estrecharse y se convierta en calle, distingo otra librería más: "Llibreria Roquer". Y en el trámite -repetido ya hoy por cuarta vez- de ponerme a curiosear los volúmenes expuestos a la venta, abro uno, en el que no había reparado todavía hasta ese momento, que comienza diciendo: "En Roma, por la noche, parece que se oigan leones". Lo cojo, voy hasta la caja y lo compro, deseando saber muchas más cosas de una historia que se abre al mundo con una frase tan buena como esa: "en Roma, por la noche, parece que se oigan leones".
Es sábado. Paso junto a otro bar y entro a tomarme otro whisky. Con los rugidos nocturnos de los leones romanos guardados dentro de una bolsa de plástico. El dueño del bar es un marsellés hijo de españoles, de Murcia, y nos ponemos a hablar de Barcelona y Marsella. Aparece un único cliente. Un sujeto gordo, de más o menos mi edad, que está escuchando un reproductor de mp3's. Es moreno de piel y tiene los ojos muy verdes. Suda. Le pregunto que es lo que escucha y él me pasa -tras desprender la telilla de gomaespuma que los reviste- los dos auriculares. "¿Qué te parece?", me inquiere cordial. Lo que escucho me suena a new age y se lo digo. "Sí, no sé, últimamente escucho a James Taylor, Crosby, Still, Nash and Young y cosas por el estilo". Le hablo de Ben Taylor, el hijo de James Taylor y Carly Simon. "Algo me suena haber oído...". El tipo, Gustavo, me resulta amistoso, franco -te mira directamente a los ojos. Me cae bien.
"Sí, sí, mi abuelito se fue para Méjico con una mano delante y otra detrás y lo ayudó uno de los Arango, los de los VIPS, que también habían llegado pobres de Asturias unos años antes, a montar un negocio de panificadoras. Llegó a ganar mucha, mucha, plata". "Hugo Sánchez es un pinche de mierda, lo vi un día en Madrid, en el Suntory, iba con un grupo de amigos, y uno que era muy madridista, muy tímido, me pidió que le pidiera un autógrafo, se lo dije al maitre si lo molestaría al señor Sánchez que nos firmara un autógrafo, y él, el muy cabrón, lo despachó al buen hombre, con cajas destempladas". "Acá estuve viviendo en La Coruña, en Gijón, en Madrid... en Madrid vivía, lo recuerdo perfectamente en la calle Maldonado, ganaba mucha pasta con un rollo de multipropiedad que monté con un italiano y otro mejicano pero al final se fue todo al carajo y me quedé sin un chavo". "En Joy Eslava tenía botella y salía todas, toditas las noches a ligar y divertirme, ¡qué tiempos!". "Me casé con una chica de acá, de Badalona, y luego me divorcié, tengo una niña de ocho años....". "Mi familia es vasca y nos reuníamos todos cada verano en casa del abuelo en Acapulco. Cuando el abuelo o la abuelita hablaban, todas las nueras a cerrar la boca; todas, chitón, más calladas que arañas". "Trabajo mucho, al quedarme sin nada me hice cocinero. Trabajo en el Fórum. Demasiadas horas. Hay almuerzos en los que servimos más de mil cubiertos. Lo mejor es comer, sí... comer es lo mejor de todo, mejor que chingar, tal vez...". Van cayendo los whiskies con Gustavo, otros dos. Pago. El dueño del bar, y camarero del bar, todo en uno, se empeña en invitarnos a otra ronda. Vale. Pero no le dejo que me ponga ni un dedo. Voy mal.
En la calle de regreso a casa me detengo en uno de los tres sitios para comer, recomendación de mi reciente amigo, que me coge de camino: Byblos. Un snack bar con especialidades libanesas. Según Gustavo, el dueño sacrifica el mismo los corderos. De entre todo lo que me ha dicho eso es lo único que me cuesta creerme. Voy comiéndome el bocadillo por la calle. Está de cojones.
Ya en mi cuarto, tumbado en la cama, en lucha con un sueño pegajoso y casi, casi, dando traspies entre un renglón y otro a causa de los vaivenes provocados por los whiskies, comienzo a leer:
<em>"En Roma, por la noche, parece que se oigan leones. Entre sus cúpulas negras y sus colinas lejanas, en la sombra aquí y allá centelleante, un murmurio indistinto en la respiración de la ciudad y a ratos un sonido ronco de sirenas, como si el mar estuviera cerca y del puerto partiesen naves hacia saber qué horizontes, y, además, ese sonido, vago y salvaje, cruel, pero no carente de una extraña dulzura -el rugido de los leones- en el desierto nocturno de las casas"</em>
y aunque trato de aferrarme al párrafo a la desesperada, con los dedos tensados y la cabeza dándome vueltas, del revés -como un murciélago joven enfermo de vértigo- caigo profundamente dormido.
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PARA LEER: El Gatopardo (TOMASI DI LAMPEDUSA)
PARA ESCUCHAR: Another Run Around The Sun (BEN TAYLOR)
26 comentarios
Dinos de qué libro se trata, son mamón.
Me interesa, sí, si en Roma algunas noches se oye rugir a los leones. A mí me rugió una, muy cerca, en el Tsavo de Kenya, y me heló literalmente la sangre, mientras montones de cachorros brincaban como saltamontes en torno a mí entre las doradas hierbas altas: me había metido sin darme cuenta entre una guardería de leones (Una leona los cuida a todos mientras sus compañeras cazan)
Si los rugidos se oyen cerca del Coliseo, sin duda son los del circo de Augusto y la Roma imperial. En el asunto ese de los cristianos y los leones, lo siento, Vanbrugh, yo siempre me pongo de parte de los leones.
Conozco la Central de Barcelona, es una librería muy bonita. Hiciste bien en no abordar a Azua: es huraño, es tímido, no le gusta, pero mi verdadero nombre te habría abierto sus celosías: me aprecia.
Y yo a tí.
Coño, Lansky! lo de "Son Mamón" me suena a restaurante mallorquín enmedio del campo.
Impagable la parodia de Ferrán Adría que hacen los chicos de "Muchachada Nui". (Ver en "YouTube").
"¿Qué si ser catalán mola?" exclama el cocinero.
¡Ja, ja,ja.....!. La bomba.
Y hablando de la bomba, cinco chicharros seguidos de Navarro en su debut en la NBA. Isn't it?.
Abrazos.
Yo hablo de tu post y tú contestas con lo que te sale de ahí. Para que luego te quejes que tus comentaristas vamos a nuestra bola: ¡Tú el primero! Y no hagas de mis erratas restauranes rústicos, so mamón.
Los dos libros que estoy leyendo:
Pankaj Mishra: Para no sufrir más. El Buda en el mundo, (mezcla de libro de vaijes, filosofía, autobiografía...me está gustando, creo)
Thomas Cahill: De como los irlandeses salvaron la civilización (historia de los conventos medievales que a partir del siglo V copiaron todo lo que pillaron de la época clásica para preservarlo durante las edades "oscuras". Fascinante)
El que me acabo de leer; El castillo blanco, del Orham pamuk nobeleado. No me ha gustado, como no me gusto su alabado El libro Negro. Supòngo que ahora escribirá El bosque verde. Sí me gusto, qué bestia, el que leí inmediatameente antes, La carrtera del gran Cormac Mc Carthy yEdel mundo clásico de Robin Lane Fox, que venía leyendo del verano; hay que joderse copn estos cate´dráticos de Oxford, qué finos son.
¿Tiene esto algo que ver con el post de arriba? Para nada, pero si el lo usa de tablón de anuncios, yo también, que para eso me siento como en mi casa.
Tengo que darle a Lansky toda la razón, Bluff. Frivolizas, pasando de tu propio post, mucho más que nosotros lo hayamos hecho nunca. Y, en cambio, no dices qué libro es ese que atribuye a Roma unos ruidos tan insospechados. Debe ser más bien antiguo, en primer lugar por ese "murmurio" tan romántico - romántico en sentido histórico: de antes de 1850, vaya - y, en segundo, porque lo que ahora se oye mayormente en Roma es el ruido del tráfico, que es dificil confundir con el rugido de los leones. No seas mamón y dínoslo, anda.
Yo que pensaba que Barcelona era una ciudad seria e industriosa, y resulta que os la pasáis bebiendo güisquis sin parar desde las cinco de la tarde y enrollándoos con los desconocidos en las librerías. Parece el Madrid de los años veinte, ese que tanto le gusta a nuestro amigo Prada (ese que tanto le disgusta a nuestro amigo Lansky; Prada, no el Madrid de los años veinte.)
A Pamuk le pasa algo con los colores, ¿no? Yo me acabo de leer otro suyo que se llama, valga la refunfundancia, "Me llamo Rojo". No me ha entusiasmado, es excesivamente turco, otomano hasta la asfixia. El Islam es el opio del pueblo.
Y el cristianismo, la absenta
¿Huelga en la blogosfera (o por lo menos en el cachito de ella que yo controlo)? El Enríquez va para el mes que no escribe un nuevo post en Lector Ileso. Echar a Lansky e írsele al carajo el blog fue todo uno (saluda, L.). Sus Respuestas de Libro, con lo que prometían, llevan en dique seco desde antes de verano. Sólo sigue escribiendo en el BobPop, lo más frívolo y menos interesante de todo lo que hacía. Malherido debe estar ocupadísimo, pero también escribe de Pascuas a Ramos y, principalmente, autopromoción, tanto en su avatar de Juan como en el de Hikikomori. A medida que le crece el Olmos, le encoge todo lo demás. Casciari, que en tiempos más felices posteaba semanalmente, ahora saca una entrada nueva más o menos al mismo ritmo que Marías publica novelas. Y Julián pasa ostensiblemente de sus comentaristas, se niega a decirnos el título del libro de los leones romanos y nos deja abandonados a nuestras propias peleítas. (Por cierto, L., lo único que tienen en común el cristianismo y la absenta, vulgo ajenjo, es su falta de popularidad. Debemos quedar, más o menos, tantos cristianos como bebedores de absenta). Solo d.m., Dios la bendiga, sigue posteando sus fantásticas aventuras italianas al mismo ritmo de siempre, lento pero constante.
En fin, muchachos, o creamos una plataforma autogestionaria, nacionalizamos los medios de escribición y nos hacemos con el poder, o no sé qué va a ser esto.
Vanbrugh
Yo no estoy de huelga. Lo sabes. Y d.m tampoco. De los demás que hablas (ileso, malherido, casciari) considero más acertado que planteés el tema en sus respectivos blogs. Por una mera razón de coherencia, en este blog ellos no entran. Es así. A mi me encantaría que entraran, tal y como yo hago en los blogs de ellos, y vosotros en el mío, pero no entran.
Seguiré escribiendo, firme en mi aspiración de no llegar a defraudar nunca. No olvides, Vanbrugh, que contigo y con Lansky la credibilidad me la he tenido que ir ganando a parrafazos, a metáfora limpia. No tengo obra publicada ni trabajo en la prensa y en este país -incluso entre gente tan razonable y tan salada como vosotros- los prejuicios decidían que mi puesto en la parrilla de salida estuviese en la fila de atrás del todo.
Tal vez haya adelantado ya a unos cuantos coches.
Espero poder seguir contando con vuestro estímulo para -con el tiempo- poder ostentar alguna vez, en algún circuito, en alguna carrera, la pole position.
Un abrazo!.
Jo, Bluff, vaya regañina. Contrito me dejas. Sabía, porque lo dijiste, que deseabas que citáramos este blog al comentar en otros, pero ignoraba que estuviera prohibido citar otros blogs al comentar en este. Disculpe usted, no lo haré más. ¿Algún otro tema que deba evitar?
Lo que llamas credibilidad, otra de las palabras que detesto por motivos irracionales (es decir: a lo que creo que te refieres cuando hablas de credibilidad, que supongo que será, hablando en castellano, que te sigamos leyendo y comentando) en mi caso, y creo que en el de tus otros comentaristas, te lo has ganado simplemente porque me gusta lo que escribes. Me gustaban tus comentarios cuando coincidíamos comentando en "otros blogs" - no cito nombres, as you can see - aunque rara vez estuviéramos de acuerdo, y me gustaron tus posts cuando abriste este blog, aunque comparta con tu premiante de "Júbilo Matinal" (Huy, perdón, ya he citado otro blog; lo siento, lo siento, lo siento...) cierta tendencia a no entenderte del todo, lo que, dicho sea de paso, te vuelve a mis ojos más interesante, y no menos. Quiero decir que, por mi parte, no hay ninguna clase de prejuicios, como no sean, en tu caso, a favor, ni parrilla, ni pole, ni carrera. Rehuso formalmente convertirme en juez de ninguna rivalidad entre blogueros, ni mucho menos en "share" por el que compitáis, valga decir en mercancía por la que os peleéis. En cuanto a la obra que otros puedan tener publicada, o sus colaboraciones en la prensa, me la sudan, como me la suda que tú no la tengas. Si me permites una última cita, para publicar lo que Bob publica en "Público" o en "Con V de Vogue", más vale, con mucho, no publicar nada.
PD. En tiempos de los "salones" parisinos de los que habla Proust, cuando las Madames Verdurin comptían por ver quién atraía a su tertulia más y mejor parte del tout Paris, dos de ellas se declararon una guerra feroz y obligaron a sus "clientes" a tomar partido. "O "esa", o yo." No sé cuál de ellos tuvo el buen sentido de anunciar públicamente que la primera de las dos en exigirle exclusividad, esto es, en cerrarle su salón si insistía en seguir frecuentando el de la otra, sería también la primera a cuyo salón se negara él a ir. Por este sencillo expediente, que hago mío con carácter preventivo, logró ser el único neutral, que siguió yendo a ambas tertulias sin que nadie se atreviera a reprochárselo.
Veamos, pequeñuelos.
Los blogs son los bocetos, la papelera de reciclaje, los amagos de los -y sí los cito- los ilesos, malheridos, y demás, porque su aspiración es publicar en papel en forma de libro ye el blog es sólo su libreta de notas. Nadie ignora que en muchos pintores lo más interesante son sus libritos de bocetos y en muchos escritores sus diarios y material en bruto, pero seamos serios, estos señores tan modernos no aspiran a otro "medio", el de la blogosfera, sino al mismo de paco umbral.
Corrección para vanbrugh: enriquez es frívolo, esencialmente, y lo que más le aplauden es lo que mejor se le da, esas tontadas del vogue y las teles; lo que no empeze a que sea inteligente y sepa leer (sabe leer) con gusto y criterio como ha demostrado muchas veces. Dioses saben que no soy homófobo, menos competencia, digamos, pero tengo comprobada una significativa desviación estadística hacia la histeria en los homosexuales, y no sólo en la subtribu "loca". Algunos la consderan , a la histera, una seña de identidad, como tu la cortesia, vanbrugh, otros, una inclinación ligada a sus gustos. Da igual.
Bluff, estoy harto de decirte que te ayudo cuando quieras a publicar, lo que no quiere decir que lo consigas. Quedamos, nos vemos en persona, si gustas, te presento editores (en Cataluña, dos), en Madrid otros dos. Ya te mencioné alguna editorial. Pues eso, coño.
Bluff, si el sábado 27 de octubre estás en Madrid por la mañana, te presento a dos editores (Debate y Caballo de Troya) a las 12.30 o posterior. Sólo entro en detalles si puedes venir y te peta.
Un abrazo (es entrañable para mí que, a estas alturas de la peli, alguien quiera y tenga ilusión por publicar: Me recuerdas a mi, cuando era más pequeño)
Vanbrugh, Vanbrugh no seas susceptible, hombre, no te mosqueés ¿en qué momento se me ha ocurrido decirte -o sugerirte siquiera- que dejes de visitar otros blogs? ¿pero cómo voy a decir yo eso?...estaría pirado, no sería quien soy. ¡Si son los mismos blogs que yo visito y con los que me lo paso pipa!.
Lo que me he limitado a señalarte con absoluta contención -y, por lo que se tercia, sin demasiada fortuna- es que las opiniones críticas respecto de otros blogs (tan cercanos a mi como los que citas) las deberías plantear en los mismos. Una vez apareció una lectora que, tras discrepar conmigo en el blog de "Ileso", comenzó a desdeñar mis textos allí. Y eso no me pareció nada bien. Pensé "si sabe que tengo un blog, porque no acude a este para criticarlo". No lo entendía.
Y -por favor- sigue participando como siempre, hombre, que me gusta cantidad lo que dices y como lo expresas. Te lo ruego. Bluff.
Vale, Bluff, permíteme que me enfade moderadamente de vez en cuando, más que nada por decir algo. Ya sé que no se te ha ocurrido prohibirnos que visitemos otros blogs, lo que me pareció entender es que no te gustaba que los mentáramos aquí. En cuanto a criticarlos en su propia casa, ya lo hago, con notorio poco éxito, particularmente en el caso de Bob, que pasa de mi como de todos sus otros lectores, hecha excepción de las quinceañeras analfabetas que le escriben incongruencias en Bobpop. Y aquí, como ya te hemos explicado, tenemos la mala costumbre de hablar de lo que nos da la gana y, personalmente, pienso seguir haciéndolo mientras no cierres el chiringuito. Muchas gracias, no hace falta decirlo, por permitirnos hacerlo y hasta decir que te gusta.
No nos dirás qué carajo de libro es el de los leones romanos, no. Qué tío.
Y qué pasa con el blog de Lansky al habla? acabo de descubrirlo y está muy bien.
¡Coño, pero si lo abrió hace un año y no había escrito nada nuevo desde entonces! No me digas que ha empezado a postear...
Vanbrugh
Acabo de entrar en el blog "Jubilo de Matinal", al que haces mención en uno de tus posts, y el dueño de ese sitio sí que escribe cuando al tío le sale de los cojones. Un post en junio, dos en septiembre, otro más en octubre. ¡Qué arte!. Ese sí que se merece que se le critique por premioso y hasta omiso y no todos esos notables blogueros de los que hablas. ¡Menuda pachorra la del tal Carrasco!.
bluff
Sí, la verdad es que el Carrascón es la leche. Má vago que la chaqueta de un quinto. Aunque, para las cosas que dice, tampoco hace falta que se dé mucha prisa. (Vaya por Dios, ya estoy criticando a la competencia en tu salón. Me vas a acabar echando.) En fin, escribir cuando os sale de los mismísimos es lo que, a fin de cuentas, hacéis todos los blogueros, ¿no?. A unos os sale con más frecuencia y a otros con menos.
Yes, lo que quieras, pero el tal carrascon ma copiao el formato. Yo les habré copiao el muñequete que se tira pa'bajo a los de El Acantilado. Pero el carrascon a mi ma copiao los colorines del blosh. Y las letrillas.
¿Estamos o no estamos?. ¿¡Einn!?.
Sí, Vanbrugh: lo he resucitado el puto blog ese. Tú sabes que lo hice para tener un perfil que autentificara mis intervenciones en malherido, pero ya que estaba ahí mi vanidad no se ha resisitido a colgar esos cuentecillos.
En cualquier caso, carezco de la pericia informática de tíos como Bluff, Bob y demás para colgar dibujos, fotos, evitar colgar dos veces el mismo cuento, etc.
Un desastre que morirá por mi impericia
Ariadna es la leche: creí que nadie vería esa cosa.
Lamento que mi primer comentario en este blog, que sigo atentamente desde hace tiempo, sea para formular lo que se parecerá, me temo, demasiado a una protesta, pero ¿qué es exactamente lo que en su opinión ha copiado mi blog del suyo, señor Clavadista? Sobre el formato, me apresuro a aclarar, no tengo responsabilidad alguna, me lo proporciona ya hecho blogger.com y, si efectivamente lo ha copiado de algún sitio, debería, en mi opinión, haber elegido otro cualquiera, porque no me parece especialmente afortunado. Ni lo contrario, en realidad. Incluyo en el formato su alusión a los colorines. En cuanto a las letras, suponiendo que sea a ellas a quien se refiere usted al hablar de las letrillas, confieso que sí son las mismas que usted usa. El alfabeto cirílico, por ejemplo, o el griego, por no hablar de otros más lejanos aún, como el árabe, el chino o el japonés, los domino aún de modo muy rudimentario; y, aunque pudiera llegar a manejarme con ellos, lo que no es el caso, me serían de escasa utilidad para hacerme comprender de mis diecisiete lectores, todos ellos de habla hispana. E incluso aunque así no fuera, serían entonces los usuarios habituales de estos alfabetos los que, como usted ahora, podrían protestar de que yo les copiara las letras, lo que probablemente acabaría acarreando engorrosas complicaciones internacionales.
Es cierto, señor Clavadista, señor Vanbrugh, que las entradas de mi blog están muy separadas en el tiempo unas de otras, mucho más de lo que es habitual en otras bitácoras, y aún deseable en todas ellas. Puedo aceptar que se me reproche esta aparente desidia que, sin embargo, obedece a poderosos motivos de índole personal en los que me permitirán que, de momento, no me detenga pero ¿creen ustedes adecuado el tono en que me los formulan? Lejos de estimular mi creatividad, unas observaciones tan... perdónenme, pero debo decirlo: tan zafias, despiertan en mí cierta hostilidad, sí, lo confieso, que a duras penas logro sofocar en atención a la consideración que ustedes me merecen. Expresiones como "pachorra", "la leche" o "más vago que la chaqueta de un quinto", sin que por ello pretenda yo negarles el encanto de lo coloquial, me parecen, sinceramente, fuera de lugar.
Por lo demás, cualquier otra observación que quieran ustedes hacer a mis escritos encontraría, en mi opinión, mejor acomodo en la sección de comentarios de mi blog que en ninguna otra parte, y a ella les invito de corazón y con mis mejores deseos. He tenido mucho gusto.
No hay que tomarse las cosas tan a pecho, mi buen amigo.
Haga honor al título, frizzante, que ha elegido para su blog -precioso título- y persiga que el júbilo constituya siempre un condimento esencial en sus emociones. Tal y como le sucedió el día que se acordó de mi para que me premiaran. Así lo quiero ver siempre. De amigacho.
Bluff.
De acuerdo.
¿Qué es "frizzante"?
mmm...lambruuuscoooo
(voz homer)
Ah, ya veo. Esos vinos de aguja que se han puesto tan de moda y a los que, paradójicamente, yo no acabo de verles la punta. Muchas gracias.
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